Huerta Lilen: una idea y un sueño para cambiar de vida (y producir frutas y verduras)

Ubicado a escasos kilómetros de la ciudad de Punta Alta, se conformó un emprendimiento rural que pretende revalorizar el trabajo de la tierra, y darle un valor agregado a la producción, constituyéndose además en una inmejorable opción a la hora de pensar en turismo rural.

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Muchas veces se plantea en algunas charlas la necesidad de realizar cambios de vida, dejar todo y cambiar el modo y el lugar de vida. En Coronel Rosales, un matrimonio de 23 años de casados lo realizó. Patricia Quintero y Sergio Agustiño decidieron dejar sus actividades en Punta Alta en aquel momento y mudarse al campo, unos ocho kilómetros alejados del casco urbano, específicamente a la localidad de Villa Arias.

Patricia, docente jubilada cuenta la historia, estaba en actividad cuando se fueron a vivir al campo. “Nuestra propiedad abarca 3 hectáreas y se encuentra en la zona de quintas de Villa Arias, a 3 kilómetros del casco urbano. Sergio cerró su negocio de marroquinería y nos vinimos a meter la mano en la tierra, algo que lo apasiona de toda la vida”, rememora.


Inicios de una nueva vida

Al comienzo, este matrimonio fue contra todos los comentarios de los demás, “muchos nos decían que estábamos locos, pero comenzamos desde cero, reconstruyendo la casa y diagramando el trabajo de la tierra, pasado el tiempo es nuestro orgullo más grande”, explica Patricia

Comenzaron con crianza de pollos, de conejos, vacas, corderos y también hacían huerta, a pequeña escala, porque en el inicio Patricia estaba en la escuela y debían criar dos hijos.

Sergio Agustiño comenzó a trabajar distintas producciones, pero con el tiempo desarrolló todo lo que es huerta, regando por surco, por aspersión hasta llegar al riego por goteo que es lo que utilizan en la actualidad. En el comienzo las ventas se hacían a proveedores, venta mayorista a mercados, verdulerías. “Nuestras primeras producciones llegaban hasta el sur argentino, incluso en locales de Ushuaia en La Anónima, porque al ser recién cosechados llegaban frescos”, explica Quintero.

Internet y expansión

Hacia el año 2009, Patricia y Sergio decidieron salir al mercado para buscar mayor rentabilidad, por lo que dieron el salto a la venta directa. Con la aparición de las redes sociales decidieron innovar ofreciendo su producción en una página de Facebook e Instagram. “Un día junto unas verduritas en un canasto de mimbre sobre un pequeño mantel, les saco unas buenas fotos y a los 20 minutos ya teníamos 40 comentarios, sólo de amigos pidiendo mercadería, explotó en poco tiempo”, cuenta Patricia.

¿Qué produce Huerta Lilen?

Se producen hortalizas a campo, sin invernadero, todo de estación y acomodándose a los avatares del clima. Acelgas, remolachas, espinacas, verdeos, puerros, apio, repollos, lechugas, tomates, brócoli, calabazas. Muchas variedades de producción propia. “También tenemos un monte frutal variado, con duraznos, peras, manzanas y cerezos, 10 plantas por cada línea y además otro monte de membrillos. La venta por redes consiste en publicar promos los martes por la tarde, seleccionando proveedores, porque lo que nos falta lo buscamos en otros lugares, somos productores de bajo impacto, no es orgánico lo que producimos. Al inicio sólo vendíamos por redes hortalizas, y luego la gente nos pedía que les seleccionemos frutas también. Armamos un combo de nueve y diez productos, mayoría de hortalizas y dos o tres frutas. Se toma el pedido el martes, se cosecha el miércoles y se entrega en domicilio los jueves. Tenemos un grupo reducido de clientes, que en su mayoría son del barrio Pago Chico y Punta Alta.


Desarrollo del turismo rural

En 2017 la inquietud de Patricia Quintero los llevó a desarrollar el turismo rural, acoplar la actividad de la huerta a un producto turístico. “Vía Facebook, organizamos un evento privado de unas 40 personas, con verduras, plantas a la venta y una amiga que hace vitrofusión, y una amiga que hace macetas en cemento. La gente quedó fascinada con la tarde de huerta y jardín, todo un éxito”. 

Con el tiempo, con otros productores, se contactaron con el municipio de Rosales para promover eventos que convocaron más de 700 personas a la primera feria rural de Villa Arias.

Luego la inquietud los llevó a intentar algo más que una feria rural, y se contactaron con gente de INTA, y hace dos años están en un grupo de Turismo Rural junto con productores de Cabildo y de la zona ampliando el abanico de opciones, con capacitaciones en brotes y germinados.

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