Escenario coronavirus: ¿cómo es la situación de los salones y casitas de fiestas bahienses?

La pandemia suspendió por completo el uso de salones para cumpleaños, eventos y celebraciones, siendo uno de los sectores más golpeados por la imposibilidad de trabajar. A raíz de la cuarentena, fueron los primeros en cerrar y en el mejor de los casos podrán abrir en los últimos meses del año.

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El rubro de los salones y casitas de fiestas es otro de los tantos sectores de la economía sumamente golpeados y arrasados por la cuarentena decretada para evitar la expansión del coronavirus.

Como todos sabemos, la pandemia paralizó los festejos y suspendió todo tipo de celebraciones y reuniones multitudinarias. 

A su vez, debido a la cuarentena,  fueron de los primeros rubros en cerrar y se estima que serán uno de los últimos en abrir.  


“Lo que respecta a nuestro rubro la época fuerte es en marzo y abril porque va muy de la mano con las clases. Además, al tener espacios verdes nos valemos mucho del clima. Los mejores meses siempre suelen ser marzo y abril, pero este año fueron los peores. Es por esto que arrancamos mal el año y consideramos que ya está perdido porque a lo sumo podremos retomar en los últimos meses del 2020, manifestó Adrián Trellini, propietario de la casita de fiestas Parque Casa Amarilla, ubicada en Aldea Romana, sobre el emprendimiento familiar que posee hace trece años para albergar eventos y reuniones al aire libre. 

También sostuvo que debido a la cancelación de fiestas, “la mayoría de las casitas tuvimos que devolver las señas sabiendo que el nuestro es un rubro que se reserva con anticipación y hace más de cuarenta días que no tenemos consultas para alquilar. Si llegamos a recibir alguna, lo que vamos a tener que hacer es reservarle la fecha a una persona para septiembre/octubre por ejemplo y a fines de agosto le vamos a poder decir con qué precio vamos a arrancar porque hoy no se puede decir una tarifa sin saber si después la vas a poder respetar”. 

Con respecto a la situación de sus colegas enfatizó: “tengo la suerte que el predio es mío y al ser familiar no tengo empleados, pero no me quiero imaginar cómo la estarán pasando el resto de los colegas que tienen que pagar gastos fijos como sueldos y alquiler. Además si te va bien desde Nación no recibís ayuda”.  


Para finalizar, afirmó la dificultad de cumplir un protocolo y que seguramente sean uno de los últimos rubros en volver a trabajar. “No hay forma de cumplir un protocolo porque el contacto es inevitable. De todas formas, seguramente seamos los últimos habilitados para volver a funcionar y va a ser muy difícil que vuelva antes del año que viene”, cerró Trellini.  

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