Abril, más caro: una familia bahiense necesitó casi $ 50.000 para no caer en la línea de pobreza

Según un informe del CREEBBA (Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca Argentina) la Canasta Básica Total en abril alcanzó los $ 44.780 para una familia de cuatro integrantes, mientras que la Canasta Básica Alimentaria necesaria para cumplir con los requerimientos alimentarios de una misma familia se ubicó en $ 19.055. Además, se obtuvieron números altos en cuanto a la precariedad e informalidad laboral en la ciudad al cierre del cuarto trimestre de 2019.

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En las últimas horas, el CREEBBA (Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca Argentina) dio a conocer los resultados de dos informes: las Canastas Básicas de Consumo (Alimentaria y Total) de Bahía Blanca correspondientes a abril del 2020 y el informe de Precariedad e Informalidad Laboral correspondiente al cuarto trimestre del 2019. 


Con respecto al primero, la Canasta Básica Alimentaria (CBA que mide línea de indigencia) necesaria para cumplir con los requerimientos alimentarios de una familia tipo 2 (padre, madre y dos hijos en edad escolar) se ubicó en $ 19.055, manifestando un aumento del 1,6% con respecto al mes anterior.

Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT que mide la línea de pobreza) para la misma familia alcanzó los $ 44.780, que son necesarios para cubrir sus consumos básicos, tanto alimentarios como no alimentarios. Ese monto representa el 1,1% de aumento con respecto a marzo. 

“Para estar por encima de la línea de pobreza hay que tener un ingreso mensual de $ 44.780, el cual es bastante abultado, sin tener en cuenta el alquiler dado que en estos informes no se contempla. Por su parte, para estar por encima de la línea de indigencia, el ingreso debe ser apenas superior a los $ 19.000 para cubrir mínimamente las cuestiones básicas alimentarias, sin tener en cuenta cuestiones como salud, vestimenta, educación o transporte”, manifestó Gonzalo Semilla, titular del CREEBBA, en InfoNegocios Radio, en Radio 10.

A su vez analizó los números teniendo en cuenta la inflación de abril y explicó los motivos de los mismos. “Las variaciones de ambas canastas acompañaron la inflación de abril y lo que observamos es que tanto la canasta de consumo como el índice de inflación tienen una tendencia hacia abajo, es decir se han desacelerado a comparación del año pasado. Esto se debe principalmente a las tarifas pisadas, cierta contención del dólar oficial, índices bajos de precios mayoristas durante marzo, el hecho que muchos sectores hayan estado cerrados, lo que impide que haya precios de referencia, y la casi exclusiva demanda de alimentos”. 

También el informe destaca que durante abril el aumento en alimentos estuvo promovido por frutas y verduras exclusivamente, mientras que el resto de los bienes de la canasta alimentaria registraron un estancamiento en los precios. 

Por su parte, el resto de los bienes no alimentarios mostraron una variación mucho menor (solo se registran algunos movimientos de importancia en indumentaria, esparcimiento y educación al igual que el mes pasado) lo que aumentó levemente la proporción del gasto en alimento.

“Observamos un aumento en la demanda de alimentos, pero en el resto de los capítulos prácticamente no hay movimiento. Esto se explica básicamente a que durante este tiempo muchos rubros no estuvieron abiertos”, afirmó Semilla

Además, durante los primeros cuatro meses del año la canasta aumentó 12% y haciendo un paralelismo interanual, es decir tomando como referencia abril del 2019, el incremento es de un 48,5%. 

Con respecto a los números que se pueden dar para el mes siguiente, Semilla sostuvo que “es relativamente pronto asegurarlos, aunque seguramente mayo siga la misma línea a pesar que a partir de ahora están abriendo más locales. De a poco la actividad económica empieza a ponerse en marcha y la gran pregunta pasa a ser con qué precios salen a la venta aquellos locales que estuvieron cerrados, lo cual va a tener incidencia en la medición de mayo”.

Precariedad e Informalidad Laboral en Bahía Blanca 

En este informe se analizó el mercado de trabajo teniendo en cuenta al trabajador informal o no registrado (aquellos que no cuentan con beneficios laborales como indemnización, vacaciones, aguinaldo u obra social) y empleo precario (comprende a los trabajadores no registrados e incorpora a los asalariados con trabajo inestable o de finalización acordada, trabajadores independientes que no realizan aportes o subocupados demandantes, trabajadores sin salario y ocupados menores de 18 años)     

En la ciudad, según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, se estima que la tasa de informalidad alcanzó al cierre del cuarto trimestre de 2019 el 29% (lo que equivale a aproximadamente 27.000 personas), mientras que la tasa de precariedad se ubicó en 35% (aproximadamente 45.600 individuos). 

Estos números reflejan que la informalidad y la precariedad en la ciudad cedieron levemente respecto del cuarto trimestre del 2018.

“Claramente son indicadores muy altos e importantes, aunque estamos en una mejor posición si se los compara con Nación. En lo personal pensé que iban a ser un poco más altos debido a un 2018 que fue muy complejo y un 2019 que después de las PASO hubo una gran devaluación de nuestra moneda y la alta tasa de inflación. Además, hay que tener en cuenta que este es el tercer año consecutivo de caída de la actividad económica, lo que provoca que haya cada vez más gente en el sector informal y de precariedad”, aseveró Semilla.  

El informe sostiene que se puede observar un crecimiento de la informalidad y precariedad en relación al trimestre anterior, debido a que aquellos que ingresaron al mercado laboral durante el trimestre lo habrían hecho de forma no registrada (la cantidad de trabajadores informales se elevó en 4.000 individuos, al igual que los asalariados totales). Por su parte, los trabajadores precarios se elevaron en aproximadamente 3.000 personas mientras que los ocupados totales se expandieron en 4.000 aproximadamente. 


“Los primeros tres meses del 2020 seguramente sean del mismo orden y la preocupación es por los números que pueden aparecer a partir de fines de marzo o durante abril porque el impacto de estos 60 días es tremendo”, cerró Semilla con respecto a las proyecciones futuras.  

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