Gambrinus: el clásico y tradicional restaurante bahiense con más de 120 años de historia

Con más de un siglo de trayectoria, el lugar conjuga una oferta gastronómica de primer nivel con un ambiente confortable y armónico, que se ha convertido en un verdadero clásico para los bahienses.

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Claramente, cuando a uno le preguntan un posible lugar para salir a comer afuera en Bahía, que sea tradicional y combine historia local y deliciosa comida, sin ningún tipo de dudas el primero que se le viene a la mente es el Gambrinus. Ubicado en Anchorena 107, a metros del Mercado Municipal, este clásico de la gastronomía bahiense atesora en sus diferentes ambientes momentos imborrables, relatos y herencias de la cultura local.

Su tradición y la decoración se mantienen con el paso del tiempo, de manera tal que las personas que vuelven a visitarlo siempre lo encuentran igual que como lo dejaron. Platos de cerámica con inscripciones, cuadros con fotos y diferentes objetos se encuentran dentro del restaurante, haciendo de este un lugar único y acogedor.

Historia

La historia del Gambrinus data de 1890. Primeramente estaba ubicado en Alsina 68 y su primer dueño se llamó Juan Holms. El segundo fue José Kloman y el tercero fue el alemán Hermman Reinfren, quién no quiso trabajar más y decidió dejárselo a uno de sus sobrinos, Willy Hiebaum. Finalmente, en el año 1955 el negocio caería en manos de la familia Ortega que se haría cargo del lugar hasta la actualidad.

“Mi abuelo de profesión era panadero. Hacia churros en España y los vendía en las plazas de toros. Con la dictadura de Franco se escapó y se vino para Argentina. Tuvo una lechería hasta que se asoció con Hiebaum en 1950. Estuvo cinco años de socio hasta que Hiebaum le vendió su parte porque no quiso seguir más, se quedó solo en 1955 y después de ahí se asoció con sus dos hijos, Vicente y Paco”, manifestaba Javier Ortega, hijo de Vicente y actual propietario del Gambrinus.

A su vez agregó: “Este es un negocio por el que ha pasado el país. Cacho Castaña y Facundo Cabral, por nombrarte ciertos personajes, son algunos artistas que han pasado por aquí. Cacho venía a cenar después del teatro, se quedaba hasta las cuatro de la mañana cantando y nos hacia un show privado y Cabral venía a almorzar, se pasaba tardes enteras tomando vino y charlando conmigo hasta que lo venían a buscar del teatro. La verdad uno no dimensiona lo que representa el Gambrinus para el público, empezas a darte cuenta con anécdotas y recuerdos que te cuenta gente grande que ha venido por muchísimos años”. 

Épocas de trabajo

“Como todo negocio hemos tenido altos y bajos. Con la presidencia de Menen durante la década del 90 fue donde peor la pasamos. No entraba mucha gente al negocio y tenía que seguir pagándoles a los empleados y proveedores, a tal punto de tener deudas con la AFIP. Le manifesté a mi padre la situación y decidimos esperar a ver qué sucedía luego de unas vacaciones de invierno. Afortunadamente, después de esas vacaciones y ya finalizando el Corralito, el negocio tuvo una gran remontada y fuimos solucionando los problemas económicos que teníamos. El pico máximo lo tuvimos durante el primer mandato de Kirchner, haciendo 9.000 cubiertos por mes y en la actualidad debemos estar haciendo alrededor de 4.500. Tratamos de hacer lo que podemos y amoldarnos a las situaciones”.

El trabajo en familia

“Al frente del negocio estuvo mi abuelo, mi padre y mi tío, hasta que murió y quedó mi padre solo y ahora yo que sería la tercera generación. Las desventajas de trabajar en un negocio familiar es lo difícil de poner límites a la familia o cuando hay un familiar externo porque las cosas deben estar claras desde el principio. Sabemos que la familia debe estar unida y cada vez que tenemos un emprendimiento lo hacemos juntos. En nuestro caso nunca fue un problema el trabajo en familia, seguimos de pie después de muchos años trabajando y generando”.  

Características

“El factor humano es algo muy importante que tenemos y es sin dudas lo que principalmente nos caracteriza. Los mozos son muy amables, charlan con los clientes y generan un vínculo de confianza con ellos. La gente en lugar de venir a comer a un restaurante viene a una casa de familia y no es nuestra norma dar mal de comer. Si bien el Gambrinus tiene 129 años, son muchas las claves que hacen que el negocio funcione bien y el valor humano es una de ellas”.       

Gastronomía

La combinacio?n este?tica se complementa perfectamente con una propuesta gastrono?mica sumamente tentadora. El restaurante ofrece comidas ti?picas alemanas como son el Par con Papas, el Par con Chucrut y el Chucrut Gambrinus. Asimismo, se destacan en el menú las carnes, como el Lomo a la pimienta con papas a la crema, las Costeletas de cerdo a la riojana y Lomo Gambrinus, que incorpora acelga salteada con arvejas y morrones, panceta, huevo frito y papas fritas. A su vez, también se puede disfrutar de fiambres y quesos, minutas y pastas. “El que viene al Gambrinus debe probar el chucrut, la ensalada de papa, codillo de cerdo, nacus o las costillas de cerdo ahumadas que son adictivas. Es lo más tradicional que tenemos”.

Para finalizar, Javier afirmó: “el Gambrinus es parte de la historia de Bahía Blanca. Un lugar acogedor y muy lindo para aquel que quiera conocer la historia de la ciudad”.

El Gambrinus se encuentra abierto todos los días de 12 a 15 y de 20 a 1 de la madrugada.

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