Sex-shops en Bahía: un negocio que no conoce de avatares económicos

Si hay crisis, aquí no se nota. O por lo menos esa sensación experimentan quienes se han aventurado a incursionar en el negocio de los sex-shops en nuestra ciudad.

Image description

Jorgelina es una de las que abrió el juego en Bahía Blanca, si de este rubro se trata. Con ella dialogó IN Bahía Blanca, con el objeto de conocer todas las vicisitudes que conlleva estar detrás del mostrador de una tienda de estas características.

Eros está ubicado ¨estratégicamente¨ en el local 65 de la galería Visión 2000, promediando la primera cuadra de calle Belgrano. Céntrico, pero lejos de la calle, porque ¨de otra manera no podría funcionar¨, subraya Jorgelina, poniendo en relieve que si bien por el local pasa mucha gente durante todo el día, de lunes a sábado, ¨no nos favorecería estar más expuestos, o con la vidriera que dé a la calle, porque no creo que funcione¨, remarca. Por eso la decisión de mantenerse allí, donde el ambiente intimista que ofrece una galería, es el marco necesario para que los clientes se animen a entrar.

¨Lo primero que tiene que pasar es que podamos perder el miedo, dejar de lado los prejuicios, tener la cabeza abierta para conocer cosas nuevas, y entrar. Una vez que pasás la puerta, te puedo asegurar que siempre volvés¨, arriesga quien, respaldada por la experiencia de 10 años en el rubro, asegura conocer de cerca a sus clientes, que también en alguna oportunidad entraron por primera vez, ¨y siempre volvieron¨.

Eros nació como la continuidad de un negocio de las mismas características, que ya estaba instalado en ese lugar, y que al cambiar de dueños, Jorgelina buscó ¨darle una impronta distinta al negocio, que dejara de estar en las sombras, guardado como estaba hasta ese momento, y lograr que los clientes que se animan a venir y entrar, encuentren un ámbito de seguridad y de confianza. Ese marco de confianza necesario, iba a hacer que los clientes no se sintieran incómodos. Cambiarle la cara, y que dejara de ser un tabú¨. Según describe su propietaria, eso conspiró para que, el primer sex-shop instalado en Bahía Blanca, diez años después continúe sumando afluencia de clientes, que día a día se acercan, consultan, incluso se asesoran, ¨además con la confianza de saber que se van a encontrar siempre conmigo, que acá no hay empleados, es la dueña la que los atiende de manera muy personalizada, los escucha, y los anima a innovar en el ámbito privado¨, sostiene.

Jorgelina afirma que no deja de sorprenderla, gratamente, el amplio margen etario de quienes, ya sea por primera vez, o ya como clientes de años, pasan por el local. ¨Tengo clientes que por las caritas no tienen más de 20 años, e incluso una clienta que tiene más de 70, que viene, quizás se compra alguna prenda de lencería, mientras su esposo la espera afuera, y eso es genial, porque acá nadie te va a juzgar por ninguna circunstancia, ni te va a hacer preguntas incómodas, y eso mis clientes lo valoran mucho¨, analiza.

Innovar para dar respuestas, es la clave

El negocio del sex-shop, sin dudas es un rubro que también exige actualizarse de manera constante, estar atento a las distintas tendencias que se van imponiendo, y hasta evaluar las sugerencias de los proveedores, ¨porque van surgiendo cosas nuevas todos los días, todo el tiempo, y hay que estar atentos a eso. No me gusta atender a un cliente, que pida un producto y no tenerlo. Y si por algún motivo alguien necesita algo que quizás por una cuestión de importación no hay, se consigue, trato de conseguirlo inmediatamente¨, afirma Jorgelina, con la solvencia de criterios que le dan sus más de 10 años transitando el mercado.

Cabe destacar que en cuanto al público del rubro, tampoco conoce de sexos, ya que ¨podría pensarse que pueden venir mayormente mujeres, pero no es así. Tengo clientas mujeres, como también vienen hombres solos, parejas¨, y según refiere, tampoco tiene mayor influencia la época del año  porque al margen de alguna fecha puntual como podría apuntarse el 14 de febrero, el flujo de clientes es sostenido durante todo el año.

Asimismo, Jorgelina hace hincapié en el hecho de que, y a contramano de lo que sucede en la mayoría de los negocios, del ámbito que sean, ¨acá, en diez años prácticamente, es imposible que se note si hay una crisis económica, porque no varía en absoluto el número de personas que entran, ya sea como clientes, o aquellos que vienen por primera vez, es sostenido, y las ventas no se ven afectadas por la situación económica en general¨, subraya.

Aniversarios, cumpleaños, despedidas de solteros, ¨hoy cualquier excusa es válida y es motivo para que alguien se acerque a hacer una compra, desde un perfume o lencería, a lo que se te ocurra, la variedad en amplia, y la cabeza del público bahiense por suerte está cada vez más abierta, la gente se anima más, y cada día hay más demanda¨, puntualiza Jorgelina, a cargo de un negocio de nuestra ciudad, que comenzó de manera casi tímida hace una década atrás, y al que el crecimiento en número de clientes, lo obliga a expandirse día a día.

Dejá tu Comentario: (máximo 1000 caracteres)

Comentarios: