El negocio bahiense de las librerías que se reinventan: gana el que apuesta y mejora el servicio

Una emblemática librería bahiense logró reinventarse en medio de un contexto que, a priori, podría parecer desfavorable.

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La idea de que la gente ya no lee, y que la tecnología le puso fecha de vencimiento al papel, no hizo mella en la familia propietaria de Don Quijote, histórica librería bahiense, inaugurada en febrero de 1984, y hoy ubicada en las intersecciones de Brown y Fitz Roy.

Con un moderno, refinado y funcional salón de 700 metros cuadrados, Enrique Martinelli rechaza esas premisas redoblando desafíos y justifica semejante inversión con dato en mano: la venta continúa vigente.

En diálogo con IN Bahía Blanca, explica que “si bien las editoriales imprimen menos ejemplares, siguen sacando la misma cantidad de títulos. Es decir que el negocio continúa, que para alguno quedan los clientes. Y el que sigue apostando y brindando mejor servicio y atención, se va a quedar con ese público”.

“Tenemos la sangre del librero, sentimos lo que hacemos y buscamos que la gente que trabaja con nosotros sienta ese mismo amor por los libros. Cuando vimos la posibilidad de brindar mayores comodidades, los bancos nos apoyaron y le dimos para adelante”, cuenta.

En ese sentido, Henry, propietario también de otra librería que lleva su apodo en pleno centro de la ciudad,  considera que “cuando peor andan las cosas, uno debe apostar. Conseguimos créditos blandos y por eso nos tiramos a la pileta y mal no salió”.

Son 19 empleados que trabajan en la firma, y pudieron haber sido más, pero distintas trabas burocráticas hicieron modificar el proyecto original, que incluía dos pisos más, con un auditorio para la presentación de libros, y un café.

“Nos obligaban por código, a dejar el 40 % de de la parcela libre. Aclaramos que no era una torre de departamentos ni cocheras u oficinas, sino una importante inversión cultural, una sala para presentación de libros. Fuimos por todos lados y no hubo caso”, se lamenta.

Respecto a las ventas, según registros, una editorial grande como Sudamericana, continúa imprimiendo desde hace varios años atrás, 62 novedades por mes, dato que evidencia que el interés no merma.

Enrique considera “un mito” que la gente no lee, y que cada vez se vende menos. “Lo que se hace es menos tirada, pero la clave hoy está en el surtido, ya no en el libro que rompe los récords. Y ahí, el flujo de clientes es el de siempre”.

Don Quijote, en síntesis:

  • 9000 m2 cubiertos con mayor variedad y cantidad de libros
  • Mayor comodidad para recorrer nuestro local con pasillos más amplios.
  • Destacado sector infantil con más superficie destinada para los libros infantiles y juveniles
  • Mejor señalización de las temáticas. Estanterías debidamente identificadas para facilitar la ubicación del tema de su interés
  • Sector exclusivo para que nuestros clientes puedan evaluar cómodamente los libros más conveniente para su adquisición
  • Música especialmente seleccionada para acompañar su recorrida por nuestra librería

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