Productores de la región perciben hasta 13% menos del precio de pizarra local

ECOData es un espacio generado en el ámbito del Departamento de Economía de la Universidad Nacional del Sur y en su último informe analiza los indicadores de la última cosecha y el impacto del precio FOB oficial del Ministerio de Agroindustria sobre la misma. De este análisis se desprende que en la Región Centro y Sur del Sudoeste Bonaerense (SOB) el precio FOB implica un precio efectivo de entre el 12 %  y 40 % por encima del precio de exportación correspondiente a la operación real para el productor regional. Esto equivale a un precio efectivo entre el 10% y 13 % por debajo del precio de pizarra local. Las variedades más afectadas por este tratamiento son el girasol y el trigo.

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Los derechos de exportación se calculan sobre el precio FOB oficial que diariamente publica el Ministerio de Agroindustria para cada uno de los productos alcanzados por el tributo. Dicho precio oficial se calcula como un promedio de los valores de las operaciones, relevados por el Ministerio entre los agentes que participan de la actividad en todo el país. Esta política tiene como inconveniente que, entre las distintas regiones, los precios que se pagan son diferentes. Para la nuestra los precios que se pagan son inferiores a los precios oficiales, por lo que el diseño del gravamen introduce distorsiones adicionales que impactan negativamente sobre el sector.

Las diferencias más grandes se dan en las mediciones del trigo y el girasol. Según ECOData, “la alícuota efectiva del tributo, calculada como el cociente entre el monto de derechos de exportación pagado por tonelada y el precio real recibido, es de 12,5% para el girasol, 11,8% para el trigo y del orden del 10% para la cebada y el maíz. En la medida en que se incrementa el tipo de cambio, el peso de este gravamen disminuye”.

La aplicación de derechos de exportación afecta especialmente a los arrendatarios frente a los productores que son propietarios de las tierras de cultivo. En la Zona Centro, la pérdida de margen bruto con gastos de estructura por aplicación del impuesto varía entre el 23% y el 32% y en la Zona Sur la misma se ubica entre el 32% y 64%. Cuando se considera el caso del productor que es arrendatario, la pérdida va del 28% al 56% en la Zona Centro y del 51% a más de 540% en la Zona Sur.

En el informe, el espacio generado dentro del ámbito de la UNS afirma que la reintroducción de este impuesto resulta cuestionable debido a que “los derechos de exportación afectan los incentivos de los productores, generando en muchos casos una menor área sembrada y, en otros, sustitución de cultivos o relocalización de los mismos con consecuencias negativas sobre los rindes. Esto, en definitiva, afecta a la producción, a la exportación y, por ende, a la recaudación impositiva por este concepto”.

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