Vila Sport: Casi 125 años de historia en la cabeza de los bahienses

Uno de los comercios más emblemáticos de nuestra ciudad, está próximo a cumplir sus 125 años de historia. Un negocio que ha visto pasar generaciones, y que aún así mantiene intacto, por más de un siglo, el mismo espíritu que lo vio nacer.

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Decir ¨Casa Vila¨, o ¨Vila Sport¨, en Bahía Blanca, es sinónimo de historia. Una historia que comenzó a gestarse hace más de 120 años, y que aún mantienen vigente quienes, a más de un siglo de haber abierto sus puertas por primera vez, continúan hoy al frente de un proyecto que es casi el único de toda una época.

Fue justamente Agustín el primero de los ¨Vila¨ a cargo de una sombrerería que se inauguró el 15 de agosto de 1895, luego del paso por la misma de Ernesto Cordet, ¨que fue el que le enseñó el oficio de sombrerero a mi abuelo¨, recuerda.

Años más tarde, el negocio quedó en manos de Agustín Vila. Y tras su fallecimiento, hasta hoy, es Agustín Vila el responsable.

Y no estamos hablando del mismo hombre, sino de tres generaciones, involucradas en un mismo concepto de comercio, que se mantiene vigente, desafiando al paso del tiempo y las generaciones. Tres, puntualmente. Con una cuarta, femenina en este caso, involucrada desde hace tiempo.

Se trata de abuelo, padre y nieto los responsables de convertir a Vila en sinónimo de sombreros en Bahía Blanca. Fue allá por 1966, que Casa Vila quedó en manos del tercer Agustín Vila, el mismo que dice ¨llevarlo en la sangre¨, y que recibe a IN Bahía Blanca con la amabilidad de los caballeros de una época extinta. Agustín Vila, el nieto, recuerda cada paso de Casa Vila. Y es que ha visto su vida, por más de setenta años, transcurrir allí, entre sombreros ¨y todo lo que vaya en la cabeza¨. Lo cuenta con orgullo, y se le nota en los ojos.

Comienza recordando que al principio ¨se vendían camisas, paraguas, sombreros, billeteras y cinturones. Y en los primeros tiempos había peluquería y perfumería también dentro del local¨. Un negocio que en sus primeros 72 años estuvo ubicado en San Martín 171-177 , ¨ahí el local era enorme, ¨pero claro, en esos años, entre el 20 y el 40, era casi imposible que un hombre saliera a la calle sin su sombrero. Fue el gran momento de Vila¨, relata Agustín.

El paso del tiempo, implacable, por supuesto hizo lo suyo. Agustín recuerda que ¨en Bahía, había 16 sombrererías. Creo que la llegada del automóvil y del transporte incidió para que se dejase de usar tanto el sombrero. Nosotros seguimos. Pero desde Ushuaia a La quiaca, no vas a encontrar hoy por hoy otra sombrerería¨, asegura.

Según los testimonios fotográficos que rubrican sus palabras, Agustín recuerda  que ¨en los años 30/40, los sombreros se hacían en la propia Vila de San Martín al 100. Más tarde se compraron: nacionales, principalmente a la firma Lagomarsino  y en el exterior también. Hoy, nuestro proveedor -fijate en las cajas- es el mismo Lagomarsino¨, señala.

El cambio de época al que nada escapó

Allá por 1968, fue el momento del cambio de local. Casa Vila no sólo pasó a establecerse en la primera cuadra de calle San Martín, pegado a la galería, sino que además cambió su nombre a ¨Vila Sport¨, ¨solamente para darle una impronta más moderna, quizás¨, confiesa Agustín.

Desde ese comienzo a esta parte, muchas cosas cambiaron. Las que los bahienses usan en la cabeza, no fueron la excepción. Y esa evolución dejó en el camino a todos los demás negocios del rubro, que supieron en algún momento ser 16 en total. Casa Vila, ya Vila Sport, logró aggiornarse, y continuar. Fue promediando los años 80, cuando ¨me acuerdo que vino un proveedor de Necochea y me ofreció gorras de Chicago Bulls y Boston Celtics. Le pregunté qué era. Me contó y me dejó algunas. Nos sorprendió que vendieron enseguida. La segunda remesa fue mayor, y desde ese momento, siguen en nuestra vidriera, es otra de las cosas que vendemos hoy¨, analiza Vila

A sus clásicos sombreros, el negocio sumó gorras, ¨de esas que hoy usan tanto los adolescentes, hasta con la visera plana¨, y sombreros de mujeres, ¨porque las mujeres son bastante más coquetas que los hombres¨, observa entre risas. 

Manuela, la que vino de terminar con la dinastía de los Agustines

En los últimos años, ¨y por decisión de ella, eh!¨, a Vila Sport se sumó Manuela Vila, hija de Agustín, quien hoy es la encargada de abrir y cerrar las puertas del local, y permite que su padre ¨venga solamente porque tiene ganas¨.¨No! porque es como si vos a un pez lo sacás del agua. ¿Qué hace?", interrumpe Agustín, en la búsqueda de una sonrisa cómplice.

Manuela, al igual que su padre, lleva el amor por su trabajo en la sangre, ¨y por supuesto quisiera que Vila Sport llegue a cumplir 100 años más¨, sostiene con seguridad. Mientras, cuenta que más allá de llevarse bien con la atención al público, ¨este negocio es parte de mi vida, de mi historia, y la de toda mi familia¨, subraya.

Y si en algo coinciden, es en el secreto para mantener un proyecto por más de un siglo, al margen de los cambios de épocas, y los avatares económicos del país. ¨Pasión¨, se anticipa Agustín. ¨Si vos no tenés pasión por lo que hacés, es imposible que no te vaya bien. La pasión es fundamental, y no querer hacerse rico de la mañana a la noche con un negocio. Tampoco pretender gastar más de lo que ganás, cosa que se aplica en todos los ámbitos, pero sobretodo te tiene que gustar lo que estás haciendo. De lo contrario es imposible que funcione¨, finaliza Agustín hoy, con 74 años, y más de 50 al frente de ¨Vila¨, emprendimiento que ostenta el privilegio de ser uno de los más antiguos de la ciudad, y que a diario continúa sumando experiencia en las cabezas de los bahienses, que siguen eligiendo a diario a este comercio, que a sobrevivido generaciones, con la pasión del primer día.

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