La Tranquera: un lugar con 27 años de antigüedad y trabajo familiar

Si bien durante muchos años funcionó como salón de fiestas para eventos, comenzó como restaurante y hace un año volvió a abrir sus puertas como tal de la mano de la tercera generación, con el objetivo de reinstalarse y brindar toda su calidez y amabilidad familiar.

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La Tranquera es un restaurante con 27 años de antigüedad ubicado en Av. Santiago Dasso 2191. A lo largo de esos 27 años, ha tenido diferentes usos y hace un año reabrió sus puertas como restaurante de la mano de la tercera generación. Se encuentra abierto viernes y sábado por la noche desde las 21 y domingo al mediodía a partir de las 12, destacándose principalmente por su excelente atención y presentación de los platos tradicionales, servidos en un ambiente tranquilo y amable y preparados con materia prima fresca y de calidad.

Historia  

“El emprendimiento lo crearon mis abuelos en mayo de 1992, surgiendo debido a que mi abuela siempre tuvo el objetivo personal de tener un restaurante. Funcionó durante tres años, los cuales fueron mucha gente pero el problema fue que hubo pérdida de control debido a que mis abuelos tenían también otro trabajo relacionado al transporte y se les hacia imposible manejar las dos cosas. Es por esto que se decidió cerrarlo y ofrecer servicio de comida para gente que viajaba en colectivos de larga distancia de la empresa Rápido Argentino. Luego, se utilizó el lugar como salón de fiestas para eventos, haciendo uno por mes y con el objetivo de tener doce al año. Nos distribuíamos el trabajo para poder disfrutarlo en familia. Mis abuelos cocinaban toda la semana para el evento y cuando llegaba el día todos íbamos a trabajar: en la parrilla mi papá y mi abuelo, en la cocina mi mama, mi abuela y mi tío y adelante mis hermanas y yo. Siempre nos gustó el lugar, con mi hermana prácticamente nacimos ahí y siempre tuvimos la intención de seguir con el proyecto por la pasión que tenemos por el. Cada uno estudió au carrera y cuando fallece mi abuela, no nos gustó como estaba el lugar y decidimos volver. La primera decisión que debíamos tomar era si hacíamos salón de fiestas o restaurante. Analizando nos inclinamos por esto último dado que fue lo que hicieron nuestros abuelos al comenzar y el 25 de mayo del 2018 volvimos a abrir junto con mi hermana”, manifestaba Diego Martín Ditler a propósito de la historia de La Tranquera.

El trabajo en familia

“Siempre nos estamos ayudando en la familia y entre todos hacemos todo. Nos gusta tratar de tener todo controlado y nos mueve la pasión por el lugar. Lo bueno de trabajar en familia es la confianza que hay para decir las cosas y el apoyo que hay siempre para darnos una mano entre todos. Las desventajas pueden venir por el lado de que al estar conviviendo todo el día puede generar alguna discusión sobre quién va a tomar alguna decisión. Lo bueno es que somos muy unidos y nos reunimos entre todos para tomarlas. Si bien cada uno tiene su profesión, todos canalizan en el restaurante y eso lleva a que todo lo hagamos con mucho amor, calidez, respeto y amabilidad”.

Reapertura del restaurante, balance y expectativas a futuro

“Yo estaba terminando la universidad, mi abuela no estaba bien de salud y un día entramos con mi hermana al restaurante y no nos gustó para nada como estaba. Allí decidimos volver y no alquilarlo más, lo cual fue arriesgado pero queríamos hacerlo. Refaccionarlo al gustó nuestro nos llevó alrededor de cuatro meses, estando todo el día trabajando, pintando y acomodando para hacerlo nuevo y de la forma que queríamos. El día de la inauguración obviamente estábamos nerviosos y al cabo de un año puedo decir que vamos mejorando en base a la cantidad de personas que nos visitan. Se come bien, tratamos que todos se vayan contentos y eso hace que venga más gente. Vamos aprendiendo, tratando de darnos a conocer y a futuro esperamos tener un número continuo de personas los fines de semana para que la gente lo pueda conocer y a su vez hacer u ofrecer un servicio para eventos puntuales, que sean distintos y que se destaquen”.        

Gastronomía     

Parrillada, bondiola, matambre a la pizza, pastas caseras, empandas, variedades de ensaladas, picadas de fiambres y mariscos, rabas y distintos tipos de postres caseros, son algunos de los menúes que se pueden encontrar. A su vez, hay opciones para celiacos y vegetarianos, barra de tragos y cerveza artesanal. “Nuestra característica es la calidez, hacer todo con amor y a cada plato tratamos de ponerle lo mejor de nosotros porque lo principal es el trato con la gente. La propuesta es ofrecer diferentes variedades, sin perder la calidad. Tratamos que la gente que venga se sienta como en la casa. Si bien todo nos lleva su tiempo, prevalece la pasión que tenemos y el trabajo en familia. Hablamos mucho con el cliente. Saber si lo que comió le gustó y si no le gustó saber porque y tratar de cambiárselo. Incluso ofrecemos tragos al gusto de la gente y tenemos postres con el nombre de la persona que lo pidió. Lo bueno también es que los clientes nos ayudan con detalles de la comida y nos dan su opinión y su apoyo”.

Cabe mencionar que también está la posibilidad de encargar comida para llevar. “La gente nos puede encargar todos los platos a la carta y pasarlos a retirar. Lo que más vendemos son las empanadas y parrilla el domingo al mediodía”.   

Con respecto al lugar, tiene capacidad para 200 personas y el servicio de restaurante es para 100/110. Posee playa de estacionamiento privada y en el interior se destaca por su living y su techo como así también por la amplitud y decoración.

Aún en la actualidad, se puede alquilar para festejar cumpleaños, reuniones con amigos, y cualquier acontecimiento festivo que merezca celebrarse. “Saliendo de los días del restaurante, podemos abrir cualquier día de la semana para algún evento. Hemos tenido cumpleaños que abrimos exclusivamente para ellos”.

Además, se pueden hacer diferentes degustaciones, tardes de té u organizar capacitaciones.

Para finalizar, Diego afirmó: “invitaría a la gente a que nos pueda conocer porque es un lugar en el que trabajamos en familia, haciendo todo con amor y calidez y buscando materia prima de primera calidad. Hay lugar para estacionar, se los va a recibir como si estuvieran en la puerta de su casa y vamos a tratar de ofrecerles lo mejor en cada plato. Queremos que la gente venga y se relaje porque lo principal es que estén tranquilos y la pasen bien”.

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