"Gili, una buena compañía" (slogan y espíritu de una histórica)

Los comienzos de Gili y Cía no difieren de la mayoría de las empresas familiares. Pero sí, su cambio de rubro y su sostenido crecimiento hasta convertirse en referencia no sólo a nivel local, sino regional.
Fundada por Juan Carlos Gili en 1975, hoy es una consolidada firma de venta de materiales para la construcción dirigida por sus cuatro hijos, todos en áreas claves para la compañía.

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Con 90 empleados; un mega local principal con showrooms exclusivos; un servicio al automóvil, un comercio en otro sector de la ciudad y un centro de operaciones logísticas; la constituyen en una potencia del sector en Bahía Blanca.

A mediados de los 70, su titular comenzó con la representación de artículos rurales y otros productos para el campo en una pequeña oficina céntrica de Dorrego e Irigoyen. Y unos pocos años después, y estimando malas proyecciones, decidió dar un giro que perdura hasta hoy.

Emplazado inicialmente en Rondeau 915, Gili inició un largo camino con esfuerzo y dedicación, pero con un severo traspié en 1981, cuando un incendio de proporciones devastó el local y toda la mercadería.

El respaldo de unos pocos proveedores, y el incondicional y emotivo apoyo de clientes que aportaron para la compra de productos, volvió a poner de pie a la empresa, que para mediados de los 90 comenzó a ampliar hacia los laterales, con la adquisición de terrenos del ferrocarril, y la apertura de otro local en el populoso barrio Villa Mitre.

El crecimiento fue exponencial. Buenas administraciones y el guiño de la economía en la primera parte de esa década, la posicionaron como una firma muy fuerte en el mercado.

En 1998, con presencia del intendente de la ciudad, inauguró el Auto Gili, un novedoso y ágil sistema de compras similar al de comidas rápidas, donde el cliente puede adquirir materiales “gruesos” de libre elección, sin bajarse del automóvil.

“Fue toda una revolución, porque no existía en ningún lado del país. Mi viejo fue un visionario en esto, que perdura hasta hoy”, destaca a IN Bahía Blanca Andrés, hijo menor de Juan Carlos y a cargo de la logística y la comercialización.

Tras atravesar otra dura época como fueron los finales del año 2001, Gili y Cía volvió a tomar impulso, otra vez bien manejado, con incorporación de nuevos productos y un país en recuperación.

“Siempre se fue diversificando el abanico de productos, mucho más allá de la construcción propiamente dicha. Agua, calefacción, riego, pintura…la búsqueda es constante y es algo característico de nosotros. Ver que más podemos llegar a incorporar y dónde podemos entrar”, agrega.

El 2009 trajo récord de empleados, con 115 personas en relación de dependencia, y la decisión de comenzar a profesionalizar distintas áreas. Se tercerizó la imagen; la selección de personal; y se solicitó asesoramiento logístico.

Sobre esto último, Andrés recuerda que “todo era muy casero, la mercadería salía desde el local principal. Pero a medida que fueron surgiendo necesidades, se fue ampliando el servicio. Y cuando dimos cuenta que la logística era condición del cliente para poder comprar, profesionalizamos”.

Fue en 2015 cuando se contrató a la firma NGA que aplicó un know how para mejorar la organización, traslado y seguridad de la mercadería.

“Así fue que en el 2018 se inauguró un centro logístico en Don Bosco, que nos permite estar más cómodos, y tener nuestros productos de tal manera de poder bajar el índice de roturas, y mejores condiciones para los trabajadores”, agrega.

Gili y Cía es además uno de los primeros corralones del sur argentino en comercializar vía web; principal representante de Ferrum en la región con showroom exclusivo; y miembro de la Red Acindar, la cadena de distribución siderúrgica más grande de Argentina, para la cual es necesario tener un alto volumen de venta para poder ser parte. 

Hoy además de trabajar en la puesta a punto de otra galería para muestra de pisos y revestimientos, analizan los pasos a seguir, sin quedarse quietos, casi como un implícito mandato familiar. 

Referencia ineludible a la hora de pensar en construir, y destacada por su logística, atención personalizada y hasta un departamento de obras, la empresa goza de muy buena salud manejada por los hijos del “audaz pero estudioso” Juan Carlos

“La empresa está muy prolija y ordenada. Mejor que cuando estaba”, bromea su fundador de 71 años. 

Juan Ignacio es el encargado de compras. Javier asumió la responsabilidad contable; Cecilia la administrativa; y Andrés la logística.

Gili y Cía, una pyme muy cercana a su barrio, con colaboración permanente para mejorar la vida de los vecinos. Una empresa construida con buenos materiales, y fundamentalmente excelentes cimientos.

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